5 pasos a seguir que harán que tu vida se llene con el gran poder de la oración

5 pasos a seguir que harán que tu vida se llene con el gran poder de la oración

Cuanto más y mejor oremos, más gracias recibimos de Dios y más poder tenemos para resistir los ataques del demonio 

San Juan de la Cruz dice: “La persona que huye de la oración está huyendo de todo lo que es bueno”. Sin aire en nuestros pulmones es sólo una cuestión de minutos para sofocarnos y morir; lo que aire es a los pulmones, la oración es al alma.

San Pablo nos exhorta: “Oren sin Cesar”. (1 Tesalonicenses 5,17). A los Efesios les ha dicho “Orad en todo tiempo” (Efesios 6,18)

En el Jardín de los Olivos, Jesús les advirtió seriamente a los Apóstoles que oraran:

“Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil”. (Mateo 26,41)

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¿Por qué fallaron en orar los Apóstoles? fallaron a Jesús cuando Él más desesperadamente necesitó su compañía y su amistad.

 
   

Hay una conexión obvia con la falta de oración y sucumbir al pecado. Cuanto más y mejor oremos, más gracias recibimos de Dios y más poder tenemos en nuestra voluntad para resistir las exigencias imperiosas de la carne, los insistentes ataques del demonio y las astucias y siempre presentes seducciones del mundo que nos rodea, con todo su glamour.

El siguiente es un acrónimo para ayudar a orar con mayor fervor y determinación. Titularemos esto las cinco (5) W de la Oración

[Nota: Tomados del inglés: “5 W”: When (cuando); Where (donde); Why (por qué); Who (quién); What (qué)]

1.- ¿Cuándo orar?

¿Cuándo podemos orar? La respuesta es simple y directa: en cualquier tiempo que desees puedes levantar tu mente y corazón a tu Padre amoroso. Él está esperando pacientemente en todo momento.

Si llamamos a alguien por teléfono a menudo sufrimos frustraciones porque la línea está ocupada. La línea de Dios hacia el cielo nunca está ocupada.

Tan pronto como marcamos 01-800-C.I.E.L.O, Dios inmediatamente recoge el receptor y nos está esperando amorosamente para hablar con Él. ¡Cuán grande es Dios!

2.- ¿Dónde orar?

No sólo podemos orar a Dios en cualquier momento, sino que también podemos orar a Él en cualquier lugar del universo creado.

Uno de los atributos de Dios es Su Omnipresencia, es decir, que Dios está absolutamente en todas partes. San Pablo, citando un poeta griego, nos recuerda esta verdad:

“En Él vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser”.

Podemos fácilmente borrar a Dios de nuestra conciencia, pero Dios nunca nos olvida incluso por una fracción de segundo y Él siempre nos ama incondicionalmente.

3.- ¿Por qué debemos hacer oración?

¡Por muchas razones! Sin embargo, una razón poderosa podría ser esta: para la salvación de nuestra alma inmortal. Escucha lo que dos grandes santos nos enseñan sobre la importancia de la oración por la salvación de nuestras almas inmortales.

Empecemos con San Agustín, que luchó por muchos años para romper la esclavitud de la lujuria. El Doctor de la Gracia nos enseña de una manera sencilla y poética:

“Él que reza bien, vive bien; el que vive bien, muere bien; el que muere bien, todo en él está bien”. (San Agustín)

Ahora pasemos a uno de los mejores maestros, sobre casi todos los temas espirituales que puedas imaginar, San Alfonso María Ligorio. Está citado en el Catecismo de la Iglesia Católica en la sección sobre la oración con estas palabras convincentes:

“El que reza bien, será salvado; el que no ora, será condenado”.

¡Boom! Poderosa aserción, ¿Qué piensas?

4.- ¿A Quién orar?

En la oración, ¿con quién puedo hablar? ¡La respuesta es simple y compleja!

Obviamente puedes hablar con Dios. Puedes hablar con cualquiera de las personas de la Santísima Trinidad – el Padre, el Hijo o el Espíritu Santo. Sin embargo, en el cielo donde Dios vive está toda la familia.

Por lo tanto, puedes orar a María, la Madre de Dios, a los ángeles y a los santos. En cierto sentido, ciertamente hay verdadera libertad en la oración.

Puedes hablar con cualquiera de los mencionados, en cualquier momento y en cualquier lugar y cualquier palabra con que puedas sentirse inspirado ¡Exprésate!

Y todavía mejor: puedes hablar con más de uno de ellos al mismo tiempo ¡ora! No existe camisa de fuerza con respecto a la oración; Más bien, se encuentra la libertad de los hijos e hijas de Dios.

5.- ¿Qué expresar en la oración?

La siguiente pregunta seguramente cruza la mente de tantas personas con respecto a la oración: ¿qué digo?

Una vez más, considera la libertad total. Un acrónimo extremadamente útil que puede ayudar con la expresión de varios sentimientos o sentimientos en la oración es la palabra ACTS (del inglés; “Hechos”)

A: Adoración. ¿Por qué no unir tu corazón con los ángeles para alabar, adorar y glorificar a Dios?

C: Contrición. Si herimos a alguien, nos disculpamos con un sincero: “¡Lo siento!” Cuando pecamos, lastimamos a Dios y debemos practicar la contrición y decirle que lo sentimos.

T: Acción de gracias (Thank you). De hecho todo lo que tenemos en este mundo es un regalo puro de Dios y debemos rendirle constantes gracias. Si te parece, debemos cultivar una actitud de gratitud.

S: Súplica. Esta palabra simplemente significa que debemos pedirle a Dios lo que necesitamos. Jesús mismo nos anima con estas palabras:

“Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá”. (Mateo 7,7-8)

Para animarnos a orar, pongámonos cuidadosamente a meditar las palabras que San Pedro de Alcántara escribió tomando de San Lawrence Justinian sobre los poderosos efectos de la oración:

“En la oración el alma es purificada del pecado, la caridad es nutrida, la fe enraiza, la esperanza se fortalece, el espíritu se alegra.

En la oración, el alma se funde en la ternura, el corazón se purifica, la verdad se revela, la tentación se supera, la tristeza se pone en fuga.

En la oración, los sentidos son renovados, la tibieza desaparece, la virtud que falla se revigoriza, el óxido de los vicios se limpia y se va lejos;

Y en este intercambio, salen chispas vivas, deseos ardientes de Cielo, en el que arde la llama del amor divino”.

Recuerda entonces los Cinco Versículos de oración para motivarte a elevarte hacia la atmósfera divina de la oración: 1) Cuándo, 2) Dónde, 3) Por qué, 4) Quién, y 5) Qué.

Que Nuestra Señora modelo de oración, que reflexionó sobre la Palabra de Dios en su Corazón Inmaculado, ruegue por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Tomado: Adaptación y traducción por Rafael Ruíz Stirk, del artículo publicado en: FatherBroom.com, autor: Padre Ed Broom, OMV

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